Nueva tecnología hace obsoletas las presentaciones de empresa

No hagas presentaciones de empresa.
Mujer posa frente a unas pantallas y portando gafas y mando de realidad virtual.

Esta innovación aumenta la tasa de ventas a la vez que reduce la duración de las reuniones.
Imagen bajo licencia CC BY 2.0 cortesía de Colin and Sarah Northway.

¿Te pasas el día de reunión en reunión con clientes potenciales? ¿Empiezas esas reuniones con una presentación de tu empresa? Si has contestado que sí a esas preguntas estás de enhorabuena, muy pronto podrás dejar de torturar a tus clientes potenciales.

Recientemente se ha presentado una tecnología para confeccionar presentaciones de empresa que ofrece a comerciales unas ventajas de valor incalculable respecto al tradicional PDF o PowerPoint y que ya en sus primeras pruebas ha obtenido unos resultados increíbles:

  • Permite que la presentación esté disponible antes de que se produzca la reunión.
  • Consigue que el 99 % de los clientes potenciales lean la presentación de empresa antes de una reunión, evitando así la parte más deprimente de toda reunión.
  • En caso de que algún cambio en la presentación sea necesario, éste se puede hacer a distancia y todos los clientes reciben la actualización automáticamente.

La tecnología se llama web, y fue presentada en agosto de 1991, coincidiendo con el mismo día en que las presentaciones de empresa debieron morir.

Si estás delante de un cliente potencial esa persona ya “ha comprado” tu empresa. No des pasos atrás volviéndole a explicar los motivos por los que su decisión de reunirse contigo es acertada. Lo mejor que puede pasar es que se aburra, lo peor, que se replantee si su decisión ha sido la correcta. No tienes nada que ganar.

Bájate del pedestal. Este momento es para él, no para ti. Para que te cuente su situación, sus problemas, sus sueños, sus preocupaciones. También para que se desahogue. No persigas que te digan lo listo que eres, sino que quede con la sensación de que sabes escuchar.

Además, ¿para qué hablar? En este momento el cliente no valora tus consejos todavía. Su situación es única (o eso cree él), así que ¿cómo vas a tener algo que contarle si todavía no le conoces?

Calla y escucha. Ni siquiera lleves portátil ni tablet, así eliminarás la posibilidad de que una pantalla se convierta en el protagonista del encuentro.

Y cuando por acto reflejo algún cliente te pida una presentación, contesta: “No he venido a hablar, he venido a escuchar”. Disfruta de su reacción. Te encontrarás en una conversación en la que el cliente se abre y prácticamente te dice qué es lo que quiere que le digas, y te aseguro, nada de eso será una presentación de tu empresa.

P.D.: no me vengas con que tus clientes no visitan tu web o con que tu presentación explica algo que no explica tu sitio web. Si eso es así, tienes un grave problema que debes solucionar antes de tu próxima reunión.

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