¿Qué tiene que cambiar en el sistema educativo para producir más emprendedores?

El sistema educativo no forma habilidades imprescindibles para el mundo laboral: finanzas, tecnología, competitividad, idiomas y ventas.
"Muéstrame un hombre satisfecho y te mostraré a un hombre fracasado." - Thomas Alva Edison

Edison, con 1093 patentes, es el inventor más prolífico de la historia

Buenos emprendedores significan más inversión, más empleo cualificado, más innovación, más generación de propiedad intelectual y menor dependencia del estado.

La pena es que modificar la educación para ver resultados dentro de 16 años no es un mensaje atractivo para ganar las elecciones. Por eso, cuando se hable de la próxima reforma educativa seguramente no escucharemos ninguna de estas 9 propuestas:

  1. Educación financiera desde la infancia: en el colegio no estudiamos nada de una de las disciplinas con mayor repercusión en nuestras vidas, y luego… ¿hipotecas a 40 años con un sueldo de 900 €/mes? ¿por qué no? Más inverosímil aún es que un ingeniero no sepa interpretar un balance o elaborar una cuenta de pérdidas y ganancias. Así es difícil plantear un proyecto empresarial con una mínima garantía de éxito.
  2. Estudiar programación desde la infancia: es imposible entender el mundo empresarial sin tener una mínima idea de programación. No hablo de informática, que lo doy por supuesto, hablo de programación.
    Casi todos los productos funcionan gracias a la programación (ordenador, móvil, coche, televisión, cajero automático, Facebook o twitter, ¡incluso la nevera o el microondas!…). Sin programación el mundo no tendría nada que ver con lo que es y, sin embargo, la mayoría no tienen ni idea de qué es eso de “la programación”.
    Igual de imprescindible que es tener conceptos básicos de electricidad o mecánica, lo es tenerlos de programación. Este sería un lugar mejor si todos escribieran un Hola Mundo al menos una vez en su vida.
  3. Más tiempo libre: la continua discusión acerca de si hay que estudiar religión, ética, ciudadanía, valores o chorradas similares demuestra que algunas asignaturas están de relleno.
    Obligando a los alumnos a que pierdan su tiempo, además de producirles frustración, estamos desperdiciando un montón de talento. ¿Por qué no damos tiempo a los chavales para que desarrollen, con la tutorización adecuada, sus proyectos personales? En la vida no hay época de mayor creatividad que la infancia, ¡aprovechémoslo, nos estamos perdiendo grandes ideas!
    Además, con esta actividad el alumno sale de su área de confort, asume riesgos, se ve obligado a equivocarse y a aprender por su cuenta. Experiencias muy satisfactorias y necesarias en la vida profesional.

    "Recordar que vas a morir es la mejor manera de evitar pensar que tienes algo que perder." - Steve Jobs

    Jobs, autor de los mayores éxitos y fracasos de las últimas décadas

  4. La escuela no debe acabar con la desigualdad: el mundo real es desigual, injusto, ilegal e inmoral y en los negocios ya ni te cuento. Solucionar eso es maravilloso… pero idílico. La misión de la escuela debe ser la de preparar a los niños para que se ganen la vida lo mejor posible, no la de envolverlos en un plástico de burbujas.
  5. Inglés (y otros dos idiomas): no hablar inglés te impide jugar en la misma liga que tus equivalentes de otros países. Aprender un idioma en la infancia es facilísimo y la rentabilidad cuando te haces adulto, infinita. Alguien que no hable inglés perfecto no debería poder ser profesor.
  6. Hablar en público: por mucho que se critique a los estadounidenses, salta a la vista que son los mejores comerciales del mundo. Desde pequeños acostumbran a hablar en público en clase y ser un buen vendedor es motivo de orgullo. Son conscientes de que las ideas, por sí solas, no valen nada.
    Edison “inventó” la bombilla en 1879, aunque resulta se había basado en un diseño poco desconocido que el relojero alemán Heinrich Goebel había realizado 25 años antes. No defiendo el plagio, pero si no fuera por Edison la bombilla no hubiera tenido una distribución masiva.
  7. La investigación tiene que tener un propósito: no soy partidario de los recortes en I+D, pero los investigadores tienen que asumir que la investigación, para ser sostenible, tiene que tener un objetivo cuantificable.

    “Nadie dijo que la vida tenga que ser fácil hijo mío; pero se valiente, -porque por eso es deliciosa-.” - George Bernard Shaw

    George Bernard Shaw, escritor irlandés nacido en una familia pobre, es la única persona de la historia que ha ganado un premio Nobel y un Óscar. Sus inicios fueron un fracaso, escribió hasta cinco novelas que ningún editor quiso publicar. Polémico donde los haya, defendía el asesinato de holgazanes e ineptos.

  8. Trabajar y estudiar a la vez: otra costumbre muy norteamericana es la de trabajar por las tardes y los veranos. Esto, además de ser bueno para la economía, te enseña a valorar el dinero y el trabajo y a entender como funciona el mundo de los negocios. En España, que un estudiante gane una pequeña cantidad en verano mientras todavía forma parte del núcleo familiar trae más problemas que alegrías en la declaración de la renta de sus padres.
  9. No todo el mundo tiene que ser emprendedor ni empresario: por culpa de la inteligencia emocional y el discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford, se está extendiendo la creencia de que todo el mundo es capaz de conseguir lo que se proponga. Equivócate rápido, equivócate con frecuencia y aprende de tus errores, pero no hagas de eso tu dogma de vida. Si fracasas continuamente en una misma actividad, cambia de actividad.

Existen emprendedores que nunca serán empresarios y empresarios muy pocos emprendedores

Ojo con la palabra de moda. Emprendedor es quien acomete un empeño que entraña dificultad o riesgo. Para ser emprendedor no es necesario ser empresario. Leonardo Da Vinci fue un emprendedor que jamás constituyó una sociedad. Emprendedor es también el operario de la cadena de producción que aporta una idea que mejora el proceso de fabricación. Estos son los emprendedores que yo quiero.

No todos los empresarios son unos explotadores desalmados

Dedico esta última sección a aquel profesor que etiquetó de perversa una conferencia en la que algunos empresarios contábamos a un grupo de niños cómo era eso de ser empresario.

Las empresas inventan, descubren, crean riqueza y empleo, y gracias a ellas los estados pueden permitirse sanidad, educación, seguridad, políticos, funcionarios, …

Bill Gates, la persona que más dinero ha donado a obras de caridad en la historia también es empresario. Y los fundadores de cualquier ONG también. Y sí, Bernard Madoff y Carlo Ponzi, dos de los mayores estafadores de la historia, también eran empresarios.

Tu peluquero, el carnicero y el del quiosco de la esquina son empresarios. Y algunas de las historias de superación más admirables han empezado con el esfuerzo sobrehumano de alguien que se lo jugó todo por un sueño.

Con los empresarios pasa como con los empleados. Y como con los políticos. Y como con los profesores, los policías o los médicos: los hay buenos y malos. Es lo que tienen los seres humanos. Dejemos de enfrentar a empresarios y empleados y empezamos a diferenciar entre los que aportan valor y los que viven de los demás, sea cual sea su puesto de trabajo.

Si no te gusta tu jefe y tampoco te gustaría ser empresario, no llores, no busques excusas ni odies a todos los empresarios. Sé emprendedor, juégatela y busca un sitio donde te valoren.

Un comentario, deja el tuyo

  1. Roberto dice:

    Con matices subscribo el artículo.

    Los españoles no tenemos ni idea de cómo se mueve el dinero. Las personas deben aportar algo que el resto de la gente quiera para poder ser útil a la sociedad y recibir una compensación. Ya seas una empresa o un trabajador. Si no ofreces nada de interés, no serás contratado. Si la empresa no ofrece nada de interés, no conseguirá clientes.

    Los españoles nos creemos que por serlo, merecemos un puesto bien pagado, da igual lo incompetente que seamos.

    Como decían en los medios ingleses: “Cuando estalle la burbuja inmobiliara, España volverá a la mediocridad”.

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