Tu idea de negocio es una mierda

Por desgracia para ti, nadie quiere copiar tu idea.
Bombilla aplastada por un martillo.

Si tu presupuesto no es infinito, nada mejor para el éxito de tu negocio que competidores que te ayuden a evangelizar al público.
Imagen bajo licencia CC BY 2.0 cortesía de Pete Swiatowy.

Forma una pelota con ese acuerdo de confidencialidad, empápala en gasolina y prende una llama. Resulta que quienes copian ideas prefieren fijarse en Elon Musk, Mark Zuckerberg o Satya Nadella. Quién lo iba a imaginar.

¿Sabes cuántas ideas me cuentan al cabo del año? ¡¿Qué narices?! Un bloguero publicó una lista con sus ideas de negocio para demostrar que nadie copia ideas. ¡¿Qué narices?! ¿Sabes cuantas ideas de negocio tengo un día cualquiera?

Y ni esas –más divertidas y mejores que la tuya– se harán realidad, no tengo tiempo. Pero claro, si fueras consciente del esfuerzo que requiere sacar adelante el negocio más simple ya sabrías que nadie va a copiarte. Incluso si ya eres una empresa de éxito puedes enviar un email a tu mayor competidor adjuntando toda tu propiedad intelectual y no cambiará nada, nadie va a cambiar su proceso de producción para obtener un resultado casi idéntico.

Si eres un emprendedor la petición de firmar un acuerdo de confidencialidad es una parodia de sí misma. No, tu hipótesis de negocio no me resulta más atractiva que mi negocio rentable y en funcionamiento. Es un oximorón, si tienes una idea tal que quien la escuche dejará su trabajo para dedicarse a ella, ¿qué más da? ¿qué daño puede causar un mero mortal a quien ha concebido la mejor idea de la historia?

Pero digamos que me equivoco. Acepto tus excusas para rebatir los argumentos anteriores. Eso significa que tienes un negocio replicable a partir de un par de conversaciones y cuatro folios. No me voy a meter en un negocio así ni aunque me lo regales y esté en funcionamiento.

No obstante, lo más probable es que olvide tu idea conforme salgas por la puerta, pero puede que no. Puede que hablando con alguien que haga algo relacionado me acuerde de ti. Si me has pedido firmar un acuerdo de confidencialidad (aunque no lo habré firmado) habrás perdido la oportunidad que te puede cambiar la vida. La única vez que la idea de un cliente me enamoró invertí en ella y traje a unos cuantos inversores más conmigo.

“El liderazgo tecnológico no se consigue con patentes, que la historia nos ha mostrado repetidamente que sólo son una pequeña protección contra un determinado competidor, sino con la capacidad de atraer y motivar a los ingenieros con más talento del mundo.” —Elon Musk.

De todas formas, los que pedís que os firmen acuerdos de confidencialidad, ¿por qué queréis trabajar con alguien en quien no confiáis?

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