“Cuanto menos competencia mejor” y otros cuatro errores de principiante

Si no hay competencia, no hay mercado. Es más fácil vender al que ya tiene tu producto. No hables, escucha. No tengas todas las respuestas. A tu cliente le gusta saber que las cosas te van bien.

Error 1: “Cuanto menos competencia mejor”

Si no existe competencia sólo significa que no existe mercado. Si no existe mercado significa que lo tienes que crear evangelizando, educando al público, y eso requiere un tiempo, un dinero y un esfuerzo mucho mayor que robarle a la competencia una porción de un mercado que ya existe.

Error 2: “Me voy a forrar, hay muchos que todavía no usan mi producto”

“La competencia se ha dormido, tengo una idea genial: ¡iré primero a por los que no tienen mi producto!”

Pues bien, fracasarás. Es más fácil vender a quien ya ha consumido tu producto o el de la competencia, y cuantas más veces lo haya hecho, mejor. Si te parece contra-intuitivo pruébalo y lo entenderás.

Hay un cuento que dice que dos vendedores de zapatos, uno experto y uno novato, fueron a una aldea en el desierto. Mientras el vendedor novato se frotaba las manos tras ver que ninguno de sus habitantes llevaba zapatos, el vendedor experto se echó a llorar.

Error 3: contarlo todo acerca de tu producto

Cuanto menos hables más venderás, lo que desea el cliente es sentirse escuchado. Limítate a responder dudas.

Error 4: saberlo todo acerca de tu producto

No tienes que tener todas las respuestas. Incluso aunque así sea, es una buena idea decir “no lo sé, lo tengo que consultar” unas cuantas veces en una conversación con un cliente. Tu cliente percibirá confianza y sinceridad.

Error 5: ser el más modesto

La humildad y la austeridad no venden. Incluso aunque en época de crisis todo el mundo parezca desear lo contrario, cuanto mejor te vayan las cosas más te querrán. Tu éxito es para tus clientes una garantía de la calidad de tu trabajo.

2 comentarios, deja el tuyo

  1. Sarah dice:

    Personalmente añadiría alguno que otro más, sobre todo, respecto a empresarios que tienen al cargo a personas. Un ejemplo es el no escuchar: si vas y le propones hacer algo diferente muchas veces nos encontramos con la respuesta de “no sabes de lo que hablas” o bien, “si crees que se podrían hacer las cosas mejor ¿por qué la empresa está funcionando?”. Verídico. También esta la endemia de muchas empresas: no comunicar nada a los empleados. Un virus cuyo origen reside en los empresarios que tiene cero idea de marketing interno y externo. Creo que estas deberían estar entre los errores esenciales, ya que haberlos, “haylos” más.

    1. Luis dice:

      He intentado centrarme en errores comerciales, pero tienes razón Sarah, la lista de malas prácticas generalizadas podía ser infinita.

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